sábado, 25 de marzo de 2017

Caral: una ciudad de 4000 años

Caral, la ciudad más antigua de América y cuna de la civilización Inca, con 4,000 mil años de antiguedad, hoy inspira a urbanistas del mundo.

Las ruinas de la antigua civilización de Caral, en Perú, sirven de inspiración a arquitectos e ingenieros de todo el mundo por la armonía de sus edificaciones con la naturaleza.

Sus miembros construyeron en tierras desérticas y respetaron las fértiles.

Aprovecharon el soplido del viento para conducirlo por conductos subterráneos y mantener el fuego encendido durante sus ceremonias.
Caral

Mientras los arqueólogos siguen sus excavaciones, lo que se encuentra a la luz revela edificaciones con una avanzada ingeniería en armonía con la naturaleza.

“Es una civilización que ha buscado la armonía, la paz, el equilibrio y la convivencia adecuada entre seres humanos”, señala Ruth Shady, antropóloga y arqueóloga

En un colorido acto, integrantes de la Unión Internacional de Arquitectos firmaron la Carta de Caral que presenta a la ciudadela como un ejemplo de urbanismo y equilibrio con la naturaleza.

El documento será enviado a la conferencia internacional sobre el clima en París.

De acuerdo a las investigaciones, la civilización de Caral supo convivir con otras comunidades que surgían en el entorno.

“Ordenó la civilización de 5.000 años antes pensando en la naturaleza, en sus Compromisos con la naturaleza, en su compromiso planificado, ordenado con visión cósmica pero sobre todo el ejemplo que trasciende y que hoy necesita la humanidad frente a toda esta situación de corrupción generalizada”, señala José Enrique Arispe, decano del Colegio de Arquitectos del Perú.

Se sospecha que aquí pudo haber nacido el quechua, que luego fue la lengua de los incas.

Al final del año 1.800 a.C., Caral fue golpeada por una prolongada sequía que obligó a la población a emigrar. La ciudad fue sepultada por la arena.

Pero una vez redescubierta, es fuente de inspiración para centenares de especialistas.

La pericia de los constructores de Caral la mantienen a salvo de las inclemencias del clima y desastres naturales como huaycos y desbordes, que hoy, 2017, están azotando la geografía del Perú.

La arquéologa Ruth Shady, la principal especialista en la cultura Caral en el Perú ha explicado que los complejos no corren peligro de inundarse gracias a la planificación de su estructura y ubicación de sus edificaciones. En conversación con Andina, dijo que pese la crecida del río Supe no hay riesgo de inundación porque todos los lugares urbanos están situados a una altura y distancia prudente para evitar los desbordes producto del Fenómeno El Niño.

Cierre preventivo. El último fin de semana, las autoridades cerraron la atención al público en la ciudadela. Sin embargo esta fue una medida preventiva ante el aumento de caudal del Supe, mas no significó que el Patrimonio Cultural de la Humanidad estuviese en riesgo. "Se adopta esta disposición como medida para proteger a los visitantes", anunció el Ministerio de Cultura mediante un comunicado.

Quienes sí están en constante peligro son los vecinos de las zonas bajas aledañas al complejo, quienes han sufrido las fuertes lluvias y huaicos que arrasaron con campos de cultivo en esta zona de la provincia de Barranca.

Trabajos necesarios. Se destruyeron canales de regadío, se bloqueó el tránsito y se cortaron los circuitos turísticos. La arqueóloga Shady pidió ayuda al gobierno central y a los municipios para estos poblados y comentó algunos planes para la conservación del valle. Uno de estos es el encauzamiento del río Supe.

Reforestar el bosque ribereño es otra de las medidas urgentes que propuso la arqueóloga. En los tiempos precolombinos la zona estaba verde y eso era un aliciente ante lluvias y posibles desbordes. Pese a los miles de años, las estructuras de Caral están bien guarecidas gracias al ingenio de sus constructores.
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